Lloro por ti

Lloro por ti

¿Cuántos sueños te quedaban por cumplir? ¿Cuántos lugares por visitar?

Dejas atrás a tus vástagos, que deberán descubrir solos como desenvolverse en la vida.

Eras bastante primaria, vivías siguiendo tus instintos.

A pesar de todo cumplías tu función en esta sociedad, como todos nosotros.

 

Lloro por ti,

pequeña mosca ahogada en el charco.

 

Imagen extraída de: http://www.1zoom.me/es/wallpaper/344999/z2738.6/%26original=1

Decisiones

Decisiones

Esta reflexión nace en respuesta a la entrada “La higuera” del compañero Soldadito Marinero, una disertación sobre la toma de decisiones en la vida.

Toda decisión implica renunciar a otras opciones. Te compraste el pantalón azul y no el marrón. Mi propuesta es: sé feliz por haber comprado el azul en vez de lamentarte por no haber comprado el marrón.

Al final es imposible hacerlo todo, vivirlo todo, comerlo todo, conocerlo todo… La exhaustividad no es una característica de la vida. Tenemos que elegir. Y en cada momento tomaremos la mejor decisión que podamos en función de la información de la que dispongamos y el estado emocional en que nos encontremos.

El pasado es una foto de la que podemos aprender (y que además cambia cada vez que la miramos). Aferrarnos y arrepentirnos nos hará perder perspectiva y nos conducirá a la depresión.

El futuro es un dibujo en continua evolución. Obsesionarnos por controlarlo nos hará perder perspectiva y nos llevará a la ansiedad.

Cada decisión a su debido tiempo, aquí y ahora.

 

Imagen extraída de: https://www.counselingphoenixscottsdale.com/

Cuestión de género

Hace unos días unos amigos (uno de los cuales es Pau del blog Poeta pobre 2) me hicieron una crítica muy acertada sobre mi blog: me comentaron que la mayoría de entradas que tenía en la categoría “Poesía” no eran “poemas como tal” sino prosas poéticas.

Después de debatir acerca de ritmo, sonoridad, métrica y demás, llegamos a la conclusión de que los poemas como tal tienen tal métrica, ritmo y rima (en conjunto una estructura) que la configuración de los versos no puede alterarse sin desmontar el poema. Es decir, la estructura es parte integrante del poema. En cambio, la prosa poética, a pesar de tener una sonoridad lírica carece de tal estructura, y por tanto puede disponerse en un texto similar a este (escrito seguido) sin ver alterado su mensaje.

Con esta idea en mente me propuse revisar y reclasificar aquellos “poemas” que en realidad eran prosas poéticas. El criterio ha sido el ya mencionado: si la sonoridad del escrito no se veía alterada por disponerlo de forma continua, o incluso mejoraba su lectura, entonces pasaba a “Prosas poéticas”. En caso contrario, en que la escritura continua desvirtuaba el mensaje, se quedaba en la categoría “Poesía”.

El resultado confirma de forma demoledora la hipótesis de mis amigos: 6 poemas frente a 37 prosas poéticas. Con esta distinción no pretendo establecer un criterio objetivo que deba ser compartido por todos. Es una elección personal, en la que elijo dar en la categoría de “Poesía” una relevancia fundamental como elemento a la estructura. A la vez pretendo que esta decisión sirva como aliciente para tratar de superar mi aversión a “estructurar lo lírico” y empezar a trabajar con ganas en la composición de poemas.

Al final todo sistema de clasificación tiene un propósito orientativo y un cierto nivel de arbitrariedad y siempre hay elementos en las fronteras que cuestionan dicho sistema (como por ejemplo la clasificación binaria de género, que actualmente se ha visto cuestionada por un conjunto más amplio y rico de identidades).

PROPUESTA DE DEBATE: ¿Qué opináis del criterio elegido en particular y de la distinción entre géneros en general?

Por mi parte, que cada uno cree lo que quiera y que lo clasifique como crea más conveniente. Yo mientras tanto avanzaré en mi aventura por los mundos de la “lírica estructurada”.

Frases célebres (XIV)

Frases célebres (XIV)

Las generaciones de hoy están tan sobreestimuladas que el aburrimiento para ellos y ellas es algo horroroso, prohibido, tabú.

Sin embargo no hay que olvidar que es en esos lapsos en los que se deja vagar a la mente, en los que uno conversa con uno mismo, reflexiona y le sobrevienen las mejores ideas, proyectos, etc.

La frase de hoy cristaliza esta perspectiva:

“Matar el aburrimiento es enterrar la creatividad.”

Carlos Cercós Pérez

 

Imagen extraída de: http://www.investigacionyciencia.es/blogs/psicologia-y-neurociencia/37/posts/es-posible-no-pensar-13774

Ampliar la mirada

Ampliar la mirada

Este texto es una aportación a la interesante reflexión publicada por el compañero Juan Anteriva, del blog “La voz de lo invisible”, la cual incluía estas interesantes preguntas:

“¿Por qué no vivir y dejar vivir, ser luz sin generar oscuridad?”
“¿Cómo hemos convertido no creer en dogma de fe?”

Cada uno debe poder actuar conforme a los ideales que considere respecto de su vida (siempre que respete a los demás).

Juzgar a los demás es una patología endémica de nuestra sociedad, a la cual contribuyen la falta de desarrollo de la empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de entender su punto de vista), normalmente causada por falta de cariño durante la infancia, y la tendencia al análisis simple y dicotómico (bueno vs. malo, verdad vs. mentira, blanco o negro) en un mundo realmente complejo y con muchas perspectivas (i.e. realidad poliédrica), normalmente derivada de una falta de desarrollo del pensamiento crítico (y autocrítico).

Si aprendiésemos a aceptar que cada cuestión tiene muchas caras y que nunca las vemos todas, aprenderíamos a valorar las perspectivas diferentes a las nuestras como formas de ampliar la mirada.

No quiero decir que todas las opiniones son igual de válidas (relativismo) sino que normalmente todas encierran algo de verdad (multiperspectivismo).

 

Imagen extraída de: http://pichicola.net/fotografia-panoramica-en-vertical/

Cambiar la mirada

Cambiar la mirada

(inspirado por el desolador comentario “Motivos para odiar” del blog “Mundo Callado”.)

Hay situaciones extremas y desoladoras en la sociedad.
Sin embargo no podemos responsabilizarnos de todo el dolor y el sufrimiento ajeno (no podríamos gestionarlo).

Frente a este horror podemos hacer diversas cosas, complementarias entre sí:

1: Aprender a ver también las cosas buenas de la vida: las situaciones en que aflora el altruismo, la ayuda, la compasión… Hay cosas horribles y cosas maravillosas en el mundo, y las noticias demasiadas veces nos intoxican con las primeras sin compartir las segundas.
2: Hacer algún gesto nosotros mismos para sentir que el mundo es un poco mejor (voluntariado, actividades sociales, implicación política…lo que sea). Eso nos hace sentirnos más dueños de nuestra existencia y reduce la sensación de desamparo. Además nos hace reconectar con la sociedad, y contribuir con nuestro granito de arena.
3: En la linea del punto 2, debemos centrarnos en nuestro ámbito de influencia. Hay muchas cosas que no podemos cambiar (o que muy difícil) como las guerras, las decisiones de los políticos, etc. pero hay otras tantas cosas que si podemos hacer. Liberémonos del peso de aquello que no podemos controlar y centrémonos en aquellos aspectos en los que si podemos actuar (nuestras relaciones personales – familia, amigos, trabajo- nuestra comunidad – vecindario, barrio, pueblo/ciudad, región…).

Con estos tres “cambios de chip” podremos vivir más felices, ayudando a los demás a poder hacerlo también.

 

Imagen extraída de: http://www.antiguedadestalavera.com/producto/binoculares-nacar/