Ampliar la mirada

Ampliar la mirada

Este texto es una aportación a la interesante reflexión publicada por el compañero Juan Anteriva, del blog “La voz de lo invisible”, la cual incluía estas interesantes preguntas:

“¿Por qué no vivir y dejar vivir, ser luz sin generar oscuridad?”
“¿Cómo hemos convertido no creer en dogma de fe?”

Cada uno debe poder actuar conforme a los ideales que considere respecto de su vida (siempre que respete a los demás).

Juzgar a los demás es una patología endémica de nuestra sociedad, a la cual contribuyen la falta de desarrollo de la empatía (la capacidad de ponerse en el lugar del otro, de entender su punto de vista), normalmente causada por falta de cariño durante la infancia, y la tendencia al análisis simple y dicotómico (bueno vs. malo, verdad vs. mentira, blanco o negro) en un mundo realmente complejo y con muchas perspectivas (i.e. realidad poliédrica), normalmente derivada de una falta de desarrollo del pensamiento crítico (y autocrítico).

Si aprendiésemos a aceptar que cada cuestión tiene muchas caras y que nunca las vemos todas, aprenderíamos a valorar las perspectivas diferentes a las nuestras como formas de ampliar la mirada.

No quiero decir que todas las opiniones son igual de válidas (relativismo) sino que normalmente todas encierran algo de verdad (multiperspectivismo).

 

Imagen extraída de: http://pichicola.net/fotografia-panoramica-en-vertical/

Cambiar la mirada

Cambiar la mirada

(inspirado por el desolador comentario “Motivos para odiar” del blog “Mundo Callado”.)

Hay situaciones extremas y desoladoras en la sociedad.
Sin embargo no podemos responsabilizarnos de todo el dolor y el sufrimiento ajeno (no podríamos gestionarlo).

Frente a este horror podemos hacer diversas cosas, complementarias entre sí:

1: Aprender a ver también las cosas buenas de la vida: las situaciones en que aflora el altruismo, la ayuda, la compasión… Hay cosas horribles y cosas maravillosas en el mundo, y las noticias demasiadas veces nos intoxican con las primeras sin compartir las segundas.
2: Hacer algún gesto nosotros mismos para sentir que el mundo es un poco mejor (voluntariado, actividades sociales, implicación política…lo que sea). Eso nos hace sentirnos más dueños de nuestra existencia y reduce la sensación de desamparo. Además nos hace reconectar con la sociedad, y contribuir con nuestro granito de arena.
3: En la linea del punto 2, debemos centrarnos en nuestro ámbito de influencia. Hay muchas cosas que no podemos cambiar (o que muy difícil) como las guerras, las decisiones de los políticos, etc. pero hay otras tantas cosas que si podemos hacer. Liberémonos del peso de aquello que no podemos controlar y centrémonos en aquellos aspectos en los que si podemos actuar (nuestras relaciones personales – familia, amigos, trabajo- nuestra comunidad – vecindario, barrio, pueblo/ciudad, región…).

Con estos tres “cambios de chip” podremos vivir más felices, ayudando a los demás a poder hacerlo también.

 

Imagen extraída de: http://www.antiguedadestalavera.com/producto/binoculares-nacar/

El arte de vivir bailando

El arte de vivir bailando

(inspirado por el rico y complejo escrito de “Síncronía y Diacronía – Una primera aproximación” del compañero Gocho Versolari en el blog “Relatos, Poesías, Poemas y Literatura”)

La experiencia del estado sincrónico es cuando literalmente “perdemos la noción del tiempo”. Es estar imbuido en el momento presente, dejando a un lado la anticipación y la retrospección propias de la percepción diacrónica del tiempo lineal. Es un estado de flujo, o como vinimos a denominarlo con unos amigos “El arte de vivir bailando”.

Para ello es necesario conectar con la propia esencia (INTERIORIDAD, DHARMA), dejar a un lado el juicio y las expectativas sobre el mundo – como debieron, deberían, o deberán ser las cosas – (ESTADO DE VACÍO) y fluir en cada momento, en cada lugar (EXPRESIÓN ESPONTÁNEA).

Nota: el Dharma (al menos la concepción que yo tengo de él en base a lo que he leído) es el próposito en la vida. Según mi creencia, en líneas generales todos venimos a esta vida para realizar ciertos aprendizajes y ayudar a otras personas a realizar los suyos. Antes de nacer firmamos una especie de contrato y decidimos nacer en el seno de una determinada familia para compartir experiencias con esas almas, y pactamos ciertos acontecimientos (incluidos pérdidas, enfermedades graves, etc.) como parte de nuestro recorrido vital.

Estar en conexión con el propio Dharma es ser consciente de los propios talentos y debilidades, de los propios intereses, de nuestros aprendizajes pendientes, de lo que podemos aportar el mundo, etc. Estar en conexión con nuestra propia esencia nos permite literalmente ser la mejor versión de nosotros mismos, brillar con luz propia y vivir con la mayor naturalidad y espontaneidad posibles.

Al ser flexibles y dejar a un lado las concepciones preestablecidas podremos adaptarnos a las diferentes situaciones, sin aferrarnos. Aunque cambie la música y de vez en cuando haya tropezones, podremos seguir disfrutando si conocemos “El arte de vivir bailando”.

 

Imagen extraída de: http://esba-tallerpedagogico1.blogspot.com.es/2010/09/patricia-stokoe-y-la-expresion-corporal.html

Sobre la violencia de género

Sobre la violencia de género

(una breve reflexión sobre el extenso tema de la violencia de género, inspirada por el fantástico microrrelato “La Visita” de Mayte Blasco de “El blog de Mae”.

Se aceptan y se agradecen comentarios sobre el tema.)

Creo que gran parte del problema radica en la falta de educación emocional de las generaciones anteriores (la cual dota de las necesarias herramientas para tolerar la frustración, gestionar los conflictos, etc.) junto con el estereotipo del macho fuerte y viril, paradigma de lo invulnerable, que ha generado un gran número de hombres emocionalmente tullidos, que no hablan, manifiestan o conectan jamás con sus emociones. Eso genera una olla exprés que estalla demasiadas veces de una manera atroz, esparciendo un reguero de destrucción y sufrimiento que podría haberse evitado, pero mucho tiempo atrás.

Creo que como sociedad estamos dando un cambio importante en ese sentido. Aún así la educación de género, exponiendo los estereotipos y roles y como estos nos limitan y nos alienan a ambos géneros es hoy día más necesaria que nunca, viendo como los y las adolescentes muchas veces reproducen comportamientos cortados por el mismo patrón.

 

Imagen extraída de: http://www.detectivesowl.es/servicios-zaragoza/violencia-de-genero/

Iceberg

Iceberg

No he podido evitar compartir después de leerla la sublime y maravillosa reflexión de la compañera Anita del blog “Percepción de Mujer”.

Para muestra un botón:

“Quizás estamos más pendientes de cambiar el mundo, o a cada persona que nos encontramos en el camino, que a nosotros mismos.”

“actuamos como si fuéramos a permanecer aquí eternamente, sin mover un dedo por conocernos profundamente e indagar en quien somos en realidad.”

 

Imagen extraída de: http://fuentequemana.blogspot.com.es/2014/11/el-mundo-interior.html

 

La celda y la llave

La celda y la llave

(La presente reflexión nace en respuesta al angustioso poema de crítica social del compañero Jan Taló del blog “El Desgranante”. Visita recomendada a su blog.)

Quiero compartir contigo un enigma zen:
“Imagina que estás en una celda con paredes, techo y suelo de hormigón de un grosor inexpugnable, sin puertas ni ventanas. ¿Cómo saldrías?




Recuerda: la celda en la que estás sólo existe en tu imaginación”

Las peores rejas no son las de fuera, son las que albergamos en nuestro interior.

Incluso frente a la circunstancia más adversa (afrontar la propia ejecución, por ejemplo) hay una libertad inherente al ser humano, íntima e inexpugnable, que es la actitud con la que afronta tal circunstancia.

Una llave invisible que abre un candado ausente.

 

Imagen extraída de: https://carmenvigonavarrete.com/2016/11/29/virus-y-carceles/