La importancia del contexto

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Llevo varios dias envuelto con diversos trabajos de la universidad y no he elegido dedicarle un espacio-tiempo al blog hasta hoy. La sensación durante todos estos días ha sido que la obligación – los susodichos trabajos  – me impedían dedicarle tiempo a mi pasión, escribir – por placer, claro -.

Hoy – ahora mismo, de hecho – estoy frente a la pantalla del ordenador, soportando la mirada acusadora del cursor intermitente sobre el fondo blanco del documento. Tengo que preparar una ficha del proyecto de mi Trabajo Final de Máster y me enfrento a un bloqueo creativo y de motivación importante. Y es en estos momentos cuando una chispa se enciende en mi interior: ¿cómo puede ser que no consiga escribir lo que debo y a la vez tenga la frustrante sensación de no poder escribir lo que quiero?

En esos verbos en negrita está la clave. He olvidado que yo he elegido hacer esto porque me gusta, porque me apasiona la investigación, entender, aportar… He hecho de una de mis pasiones (el conocimiento, el aprendizaje) una obligación, olvidando la parte divertida, disfrutar con lo que hago…

Y por eso me he dicho: “¿Porque no escribir en el blog sobre los temas del Trabajo Final de Máster? Tal vez cambiando el contexto, el marco psicólogico, (pasando del documento “estéril y hostil” al blog “entretenido y amigable”) podria darme un plus de motivación para redactar las ideas del Trabajo Final (espero que lo de trabajo “final” sea porque acabe yo con el trabajo, y no al revés).

Este pequeño interludio me ha venido bien por varios motivos:

  • Voy a sentir que he escrito en el blog y eso me gusta y me hace sentir bien.
  • Me he dado cuenta que tanto el blog como el documento tienen el fondo blanco y el cursor. La única diferencia objetiva es la fuente (tipo, tamaño…).

Me pregunto si cambiando el tipo de letra con el que pensamos nos ayudará a escribir mejores pensamientos…

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La rúbrica del cubo

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Finalmente, he decidido pasar de las ideas a los actos. Hace ya mucho tiempo que una idea me acompañaba: tener un blog y escribir en él. Hoy es el día en que esa semilla comienza a germinar.

¿Por qué escribir? ¿Y porque hacerlo mediante un blog?

Escribir es para mí la forma de cristalizar las ideas que bullen en mi mente, de darles forma, de ponerlas en orden y en definitiva de crear algo a partir de ellas.

El blog hace que lo que escribes quede registrado al instante, y disponible para quién quiera leerlo (incluso tú mismo en un futuro, cercano o lejano). Y a diferencia de otras herramientas como Facebook o Twitter, aquí la función principal es el escribir. Es darle un espacio reservado al proceso creativo, al arte.

Quiero dejar claro que también me gusta escribir con papel y tinta (aunque me disgusta escribir más lento de lo que pienso, lo confieso, pero eso me pasa tanto en “analógico” como en “digital”).

¿Por qué este nombre tan rimbombante para el blog? (“La rúbrica del cubo.”)

El nombre refleja lo que representa este blog:

  • La palabra rúbrica representa la escritura. Pero no la escritura en general, sino mi escritura, la que me es propia y personal. El diccionario define rúbrica como “Trazo o conjunto de trazos que se añaden al nombre al firmar y que individualizan la firma de cada persona; por extensión, firma de una persona.”
  • El cubo – en referencia al “cubo de Rubbik” – es para mí un símbolo, una metáfora de la realidad. La realidad es multicolor y poliédrica, tiene diferentes caras. Cada uno observa una o diversas caras del cubo, pero nunca todas a la vez. La clave para comprender la realidad es asumir la limitación del propio punto de vista y intentar ver un mismo asunto desde diferentes perspectivas.

Con todo esto en mente y corazón (en Japón se usa el mismo concepto, Kokoro, para denominar a ambas, ya que no las conciben como algo separado) inicio esta aventura creativa, sin saber a dónde me llevará (aunque el viaje valdrá la pena).