Recostada junto al arroyo verde

con las uñas rotas de arañar la espera.

Sangre hirviendo en un corazón helado:

estallido de vapor rabioso.

 

Creí en su palabra y aún lo hago,

a pesar de no ser cierta apenas jamás.

Mi fe tuerta me mantiene unida

a esta atadura eterna.

 

Imagen extraída de: http://www.abretedeorejas.com/?cat=19&paged=4

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