(La presente reflexión nace en respuesta al angustioso poema de crítica social del compañero Jan Taló del blog “El Desgranante”. Visita recomendada a su blog.)

Quiero compartir contigo un enigma zen:
“Imagina que estás en una celda con paredes, techo y suelo de hormigón de un grosor inexpugnable, sin puertas ni ventanas. ¿Cómo saldrías?




Recuerda: la celda en la que estás sólo existe en tu imaginación”

Las peores rejas no son las de fuera, son las que albergamos en nuestro interior.

Incluso frente a la circunstancia más adversa (afrontar la propia ejecución, por ejemplo) hay una libertad inherente al ser humano, íntima e inexpugnable, que es la actitud con la que afronta tal circunstancia.

Una llave invisible que abre un candado ausente.

 

Imagen extraída de: https://carmenvigonavarrete.com/2016/11/29/virus-y-carceles/

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