En el ocaso de mi inanición me cubro con un manto etéreo, leve, vaporoso. En la penumbra ambigua inicio mi paseo al otro lado.

Breves olvidos y breves fantasías, dulce reposo para mi alma exhausta. A Morfeo le agradezco – gracias – por el obsequio que en el alba de los tiempos otorgó a los hijos de la madre patria.

 

Imagen extraída de: http://primiciadiario.com/archivo/2016/hacer-la-siesta-que-se-debe-y-que-no-se-debe-hacer/

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Un comentario en “Oda a la siesta

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