A veces, sólo a veces,

cuando le pierdo el miedo a la suerte

y la muerte amiga me sonríe amable,

escribo versos audaces

como anzuelos de prístino marfil,

que engarzan en las oquedades

de los corazones amplios,

de las mentes abiertas,

tejiendo así, cual araña hacendosa,

cromática cadeneta de auras sensibles

para celebrar la fiesta del alma,

la poesía.

 

Imagen extraída de: http://infantilsegundocentenario.blogspot.com.es/2015_03_01_archive.html

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